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Unidad 2 S5 Actividad Analisis y abstracción de la información


UnADM                     Nutrición Aplicada
Gilaur Gallegos Cruz

UNIDAD 2      Sesión 5           Actividad 1
TITULO

 Autopercepción corporal de los alumnos de nuevo ingreso de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Periodo 2017- 2018

Antecedentes
. El periodo de estudios universitarios suele ser el momento en que los estudiantes asumen por primera vez la responsabilidad de su comida. Por tanto se trata de un periodo de educación crítico para el desarrollo de hábitos dietéticos que tienen mucha importancia en la futura salud.  El número de estudiantes matriculados en universidades para prepararse en la Licenciatura en Nutrición va en aumento, estos constituye un grupo de población lo suficientemente numeroso e interesante como para tratar de reducir la prevalencia de sobrepeso en la vida adulta a través de estrategias de promoción de la salud, impulsando la calidad de la dieta total y el patrón dietético.
Un estudio de la Universidad de Colombia aplicado a una muestra de 70 estudiantes universitarios de la carrera de Nutrición, mostró según el índice de masa corporal-IMC, que aproximadamente tres de cada cuatro estudiantes fueron clasificados dentro de los parámetros normales. La prevalencia de malnutrición fue mayor en hombres que en mujeres y aproximadamente 70 % de los estudiantes consumía leche y derivados lácteos, también reportó que 61 % consumía carnes diariamente. Cerca de la mitad de los estudiantes consumía huevo 2 a 3 veces por semana y sólo un 27% lo hacía a diario. La mitad de los estudiantes manifestó consumir diariamente fruta en jugo, y sólo un 37 % las consumía enteras con la misma frecuencia. Las verduras fueron las de menor frecuencia de consumo. Cerca del 10 % de los estudiantes consumía diariamente alimentos de baja densidad nutricional (productos de paquete, gaseosa y adición de grasa a los alimentos), y 5 % consumía comidas rápidas.
En México tomando datos de las últimas dos décadas la obesidad se ha convertido en una epidemia silenciosa que afecta a distintos ámbitos sociales, hasta llegar a ser un problema de salud pública. Especialmente en la población de escolares, adolescentes y adultos jóvenes. Las tasas de obesidad en el mundo se han incrementado sobre todo en mujeres en edad reproductiva y en niños, escolares y adolescentes (López-Alarcón, Rodríguez-Cruz, 2008). La Organización Mundial de la Salud (OMS, 1997) declaró una “epidemia global de obesidad” y la definió como el exceso de grasa corporal que ocasiona daños a la salud. En México, la Encuesta Nacional de Salud (ensanut, 2006) reportó que este problema afectaba tanto a mujeres (1.4%) como a los hombres (1.5%) de 20 años de edad. En sobrepeso (37.4% en mujeres y 42.5% en hombres) y en obesidad (34.5% en mujeres y 24.2% en hombres). En esta misma fase etaria, las cinco entidades federativas de México con mayor prevalencia de obesidad fueron, en el caso de los hombres: Tamaulipas (32.1%), Quintana Roo (31%), Yucatán (30.8%), Tabasco (28.8%) y Nuevo León (28.3%); mientras que en mujeres: Sonora (46.9%), Campeche (45.5%), Durango (45.3%), Baja california Sur (43.5%) y Tabasco (41.2%); siendo las mujeres quienes presentaron la obesidad en mayor grado, superando el 40% de la población en estas entidades. Más recientemente la ensanut (2012) reportó 48 millones de obesos en México. Esta condición ubica al país en el segundo lugar de prevalencia en adultos y primer lugar infantil a nivel mundial. Utilizando el criterio de obesidad por circunferencia de cintura (CC), 7 de cada 10 adultos presenta sobrepeso u obesidad y la prevalencia combinada de sobrepeso u obesidad es mayor en las mujeres (73%) que en los hombres (69.4%). Asimismo, se reporta que el sobrepeso y la obesidad en mujeres se han incrementado de 36.7% en el año 1975 a 46.7% para el año 2000 y que este hecho se encuentra enmarcado dentro de la tendencia epidemiológica que señala que estas enfermedades tienden a incrementarse; las cifras en adultos continúan siendo altas, sobre todo en las mujeres mayores de 20 años (71.9%) cuyo porcentaje es superior al de los hombres (66.7%), estos porcentajes muestran las prevalencias combinadas de sobrepeso u obesidad en ambos sexos. Dos años antes se había reportado (SSA, 2010) que la población más impactada por la obesidad eran niñas y mujeres, ya que en los hombres la corpulencia puede representar un signo de virilidad y dominación.
Diversos autores han descrito la vulnerabilidad nutricional de los estudiantes universitarios, cuya alimentación se caracteriza por saltarse frecuentemente comidas, ingesta de bocadillos, comida a deshoras, ingesta de comida rápida e ingerir alcohol frecuentemente. Si se suma a lo anterior la presión publicitaria y los regímenes de adelgazamiento mal programados con el propósito de adaptarse a los cánones de belleza imperante, pueden convertirse en factores de riesgo nutricional. En este periodo además los estudiantes asumen la responsabilidad de su alimentación, por lo cual se convierte en un periodo crítico para el desarrollo de hábitos alimentarios, lo que repercutirá en el peso corporal y la salud futura¸ entre los factores condicionantes del peso corporal está la percepción de la imagen corporal. La imagen corporal se define como la representación mental y la vivencia que cada individuo posee de su propio cuerpo. Está formada por 3 componentes: perceptual, cognitivo-afectivo y conductual.
Es por tanto el modo en el que uno percibe, imagina, siente y actúa respecto a su propio cuerpo. Por otro lado Gardner lo define como "la imagen mental que tenemos de las medidas, los contornos y la forma de nuestro cuerpo y los sentimientos relacionados con estas características y las partes de nuestro cuerpo. El componente subjetivo de la imagen corporal se refiere al grado de satisfacción en cuanto al tamaño o partes específicas de su cuerpo.
La investigación muestra que la insatisfacción corporal y las preocupaciones relacionadas con el peso desempeñan un papel clave en la etiología de los trastornos alimentarios y otros trastornos psicológicos como la depresión. El entorno sociocultural parece ser una de las condiciones esenciales para el desarrollo de distorsiones subjetivas y trastornos de la imagen corporal. Las teorías socioculturales sobre la alteración de la imagen corporal se refieren a la influencia de los ideales del cuerpo, expectativas y experiencias, así como a la etiología y el mantenimiento de la imagen corporal. El entorno sociocultural parece ser una de las condiciones esenciales para el desarrollo de distorsiones subjetivas y trastornos de la imagen corporal. En nuestra sociedad actual el culto al cuerpo es cada vez más importante y los mensajes de la industria impactan el comportamiento y pensamiento de la población, especialmente la joven, sobrevalorando la delgadez e induciendo conductas de riesgo para el bienestar físico y psicológico.
Se considera que aquellos sujetos que, al evaluar sus dimensiones corporales, manifiestan juicios valorativos sobre el cuerpo que no coinciden con las dimensiones reales, presentan una alteración de la imagen corporal. La importancia del estudio pretende mostrar el grado de satisfacción corporal ya que existen recientes investigaciones que han confirmado que las alteraciones de la imagen corporal tienen una participación causal en el trastorno alimentario, en lugar de ser secundarias a él.
En nuestro País, el nuevo reto es hacer conciencia sobre cuáles son  los factores   que nos llevan al sobrepeso y la obesidad, para diagnosticarlo de manera temprana por lo regular se recurre a indicadores antropométricos. Sin embargo, en algunas situaciones o lugares no se dispone del equipo que se requiere para medir las dimensiones antropométricas. En este estudio se incorporaró la  utilización de siluetas corporales para evaluar el estado de nutrición en escolares y adolescentes mexicanos como es la “siluetas de Stunkard” para tener una aproximación al estado de nutrición.

Marco teórico
La oferta educativa debe atender la demanda social ampliando su cobertura educativa y asegurando la igualdad y equidad de los servicios educativos, consolidándolos como servicios de educación superior, introduciendo modelos innovadores, vinculando la formación de cuadros profesionales con las necesidades del mercado laboral en el contexto nacional y regional para formar personal calificado que responda a las transiciones demográficas, sociales, económicas, políticas y a los efectos de la sociedad del conocimiento.
La población total del estado al 2015 es de 2 millones 333 mil 646 habitantes de acuerdo a las estimaciones de CONAPO1, de los cuales el 50.82% son mujeres y el 49.18%hombres; por cada 100 mujeres hay 97 hombres; la distribución por grupos está conformada por el 1.95% de población infantil (menores de 1 año), 7.72% preescolar (de 1 a 4 años), 19.34% escolar (de 5 a 14 años), 65.49% en edad productiva (de 15 a 64 años) y 5.48% mayores de 64 años

En  respuesta  a  los  retos  de la  globalización  y  a  los  desafíos  que  le  presenta  el  contexto regional  en  el  que se desenvuelve,  la  Universidad  Juárez  Autónoma  de  Tabasco  ha ampliado   y fortalecido   su   infraestructura   y   su   oferta  educativa   para   atender   las necesidades de la sociedad.
 La Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, como institución pública de educación superior, tiene la misión de contribuir de manera significativa a la transformación de la sociedad y el desarrollo del país, con particular interés en el Estado de Tabasco, a través de la formación sólida e integral de profesionales capaces de adquirir, generar, difundir y aplicar el conocimiento científico, tecnológico y humanístico, con ética y responsabilidad para ser mejores individuos y ciudadanos.
El 27 de mayo del 2011 la licenciatura en  Nutrición fue acreditada por el Consejo Nacional para la Calidad de los Programas Educativos en Nutrición (CONCAPREN) por un periodo de cinco años
La estructura académica ha sido sometida a varias reestructuraciones, en agosto de 2010 se realiza la tercera reestructuración al Programa Educativo Flexible de la Licenciatura en Nutrición.
La propuesta de reestructuración del plan de estudio, conserva la
Flexibilidad curricular, con un enfoque orientado en competencias profesionales en función al dominio de las previas, con una seriación explicita e implícita, lo que asegura la secuencia lógica del conocimiento; incrementándose las horas prácticas sobre las
Teóricas, con una disminución de créditos (de 428 a 400), con ocho asignaturas de nueva creación; fusionándose cinco, actualizándose las otras 40, ofertándose 8 asignaturas optativas, donde el estudiante tendrá que cursar cuatro de ellas y la realización del servicio social de un año de duración, con lo cual se pretende favorecer el desarrollo de las competencias profesionales del nutriólogo, obteniendo así las herramientas necesarias para que puedan competir en un mercado de trabajo cada vez más demandante y globalizado.
Una preocupación de la Universidad es fomentar en el alumno una actitud preventiva en relación a la salud biopsicosocial, así como detectar posibles factores de riesgo de algunos de estos trastornos; por lo que la licenciatura en Nutrición para coadyuvar en estas acciones implementó un Programa de Promoción de la Salud Alimentaria y Nutricional, sin embargo, se requiere reforzar este programa, que se implementó desde el año 2011, el cual no ha dado los resultados esperados.
Es importante que el programa se reactive y se evalúe para beneficio de los estudiantes, pues al estar en contacto directo con los objetivos del programa contribuirá al mejoramiento del estado nutricional individual y por consecuencia el alumno tendrá una mejor autopercepción de su silueta.
La licenciatura en Nutrición es reconocida por egresar profesionales de la nutrición altamente comprometidos con la salud alimentaria y nutricional de la población, con espíritu emprendedor, que además, generan, aplican y difunden el conocimiento científico, en todos los campos de la nutrición.
Con una planta académica capacitada. Con un programa educativo evaluado y acreditado por organismos nacionales y con tendencia a la Internacionalización.
Con estrecha vinculación con el sector salud, educativo así como
con el productivo y social; respaldados con una efectiva gestión académico administrativa.
Dentro del grupo de población que pertenece a estudiantes universitarios poseen características particulares. Por un lado, están sujetos a los cambios típicos de la juventud, y por otro, a cambios sociológicos y culturales, en ocasiones, estos cambios conllevan a situaciones estresantes que pueden alterar el funcionamiento psicológico y somático. Al revisar la literatura científica se  encuentran  trabajos que muestran que más del 60% de los estudiantes universitarios se perciben de forma errónea, sobreestimando su índice de masa corporal (IMC) En otros, se observa que más de la mitad de los estudiantes  tienen un juicio valorativo distorsionado de su IMC, siendo los hombres los que muestran una percepción corporal más real, mientras que las mujeres tienden a sobreestimar su IMC. Teniendo en cuenta además que en nuestro País, más de un millón de estudiantes están matriculados en universidades públicas y privadas, este grupo de población es lo suficientemente numeroso e interesante como para ser objeto de investigación en materia de percepción de imagen.
La imagen que cada individuo tiene de su propio cuerpo es tan subjetiva que no necesariamente ha de coincidir con la que de él tienen los demás. En la autopercepción corporal influyen múltiples factores que interaccionan entre sí, como las vivencias afectivas y experiencias que van consolidando la personalidad o la autoestima (Sánchez-Planell et al. 2003). La adolescencia es la etapa en la que el organismo experimenta los mayores cambios y es también el período en el que los jóvenes muestran más interés por tener buena apariencia y agradar a los demás, sobre todo al sexo contrario. Desafortunadamente el entorno ejerce una gran presión y pone continuamente de manifiesto que para triunfar en la sociedad es imprescindible responder a un canon establecido de belleza.
Esto hace que muchos jóvenes, que ven cómo su cuerpo se está modificando rápidamente, se muestren inseguros, no acepten su aspecto físico y traten de cambiarlo a través de conductas poco saludables que pueden poner en grave riesgo su salud. De este modo, incrementan peligrosamente la actividad física o más habitualmente, inician dietas sumamente restrictivas que quizá desemboquen en trastornos del comportamiento alimentario (TCA). Dichas patologías, cada vez más frecuentes en países desarrollados (Gandarillas et al. 2003), tienen más posibilidades de curación si se detectan en sus inicios.
De hecho, el diagnóstico de estas patologías es relativamente sencillo cuando el cuadro clínico está bastante definido, pero resulta sumamente difícil detectarlas en los momentos iniciales. Los criterios que se vienen utilizando más habitualmente son determinados test psicométricos como los que recogen los protocolos denominados DSMIV y CIE-10 (García-Camba, 2002) y que se basan en signos y evidencias de comportamientos alterados que manifiesta el sujeto. A pesar de su amplia difusión, presentan ciertas limitaciones, ya que se orientan casi exclusivamente al diagnóstico de la anorexia y bulimia, que son sólo una parte de los TCA. Además, no son aplicables en la fase temprana de la enfermedad, es decir, cuando todavía no aparecen signos externos de padecerla.
En este contexto, los test de autopercepción de la imagen constituyen un buen instrumento de detección precoz de la distorsión e insatisfacción con la propia figura que puede llegar a desembocar en una grave alteración de la conducta alimentaria (Smolak, 2004; Cash, 2004; Matusek et al., 2004). Además, al contrastar la información que suministran los métodos de percepción de imagen con la antropometría es posible identificar con mayor rigor aquellos individuos que presentan un cierto nivel de riesgo para desarrollar TCA y malnutrición (Toledano, 2003). La actualidad de este tipo de análisis antropológico justifica la aparición en el año 2004 de una publicación específicamente dedicada a estetema (Body image de Ed. Elsevier). En España concretamente, son pioneros en este campo Varea et al. (2003), que han puesto de manifiesto la relación entre la imagen y las conductas de riesgo asociadas a la pérdida de peso en estudiantes madrileños de ambos sexos, así como los trabajos de Montero et al. (2005) en adultos. También merecen destacarse los precedentes de Peix (2000) y Ricomá et al. (2002) en población adolescente catalana en los que se combinan: Realidad, percepción y atractivo de la imagen corporal.

El sobrepeso y la obesidad se han convertido en un problema de salud pública. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Urbana de Alimentación y Nutrición de la Ciudad de México realizada en el año 2002, la prevalencia de obesidad y sobrepeso en escolares fue de 34.2%; mientras que la frecuencia de sobrepeso en mujeres adolescentes fue de 36.2% y en varones de 17.3%. En la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENSANUT) de 2006, se observó que la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en escolares fue de 25.9% en varones y 26.8% en mujeres, lo que representa un incremento de 39.7% comparado con la prevalencia en 1999; cuando la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en el mismo grupo de edad era de 19.5%. Para el año 2006, en hombres de 12 a 19 años de edad, la prevalencia de sobrepeso y obesidad fue de 31.2%, mientras que en las mujeres fue de 32.6%.  La obesidad y el sobrepeso implican mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en la vida adulta, así como de muerte prematura, pérdida de años de vida saludable y aumento en la demanda de servicios de salud.
Siendo que la obesidad es uno de los principales determinantes de la salud en adultos y un fenómeno mundial que incluye tanto a los países industrializados como a los países en desarrollo y debido al gran impacto que tiene la obesidad en la mayoría de las enfermedades crónicas, es necesario evaluarla en cada estudio sobre los determinantes de la salud en poblaciones de adultos. Con frecuencia, los estudios epidemiológicos sobre enfermedades crónicas recopilan datos a través de cuestionarios auto aplicados.
El índice de masa corporal (IMC) es un cálculo que toma en consideración el peso corporal y la altura de una persona para determinar si está baja de peso, con sobrepeso o en un peso saludable. Es un método antropométrico, simple y barato, que se utiliza para realizar una aproximación de la cantidad de grasa corporal en niños y adultos.
La fórmula es la siguiente:
Formula 1

Por ejemplo, una persona que pesa 99.8 kg y mide 1.90 metros tiene un índice de masa corporal de 27.65. En México, con los valores de la Secretaría de Salud, esta persona estaría catalogada con obesidad grado I, con probabilidad alta de presentar enfermedades cardiovasculares.
Es importante señalar que, aunque el IMC es de gran ayuda la mayoría del tiempo, en ocasiones puede sobreestimar o subestimar la cantidad de grasa corporal. Por ejemplo, el IMC no distingue entre la grasa corporal y la masa muscular, que pesa más que la grasa. En el 2005, la veracidad de los resultados del índice de masa corporal, fue un tema muy debatido cuando en los resultados de un estudio, muchos jugadores de la NFL fueron etiquetados como "obesos", debido a su alto índice de masa corporal, cuando en realidad tenían un bajo porcentaje de grasa corporal, pero un alto porcentaje de masa muscular. Otro caso en el que el IMC no es una herramienta precisa, es en los adultos mayores. Con el paso de los años, se pierde masa muscular y ósea. El IMC de una persona en la vejez, puede indicar que se encuentra dentro del rango sano, pero realmente pueden tener sobrepeso.
Debido a la posibilidad de error, se recomienda que se utilice el IMC como uno de varios indicadores para evaluar el estado de peso de una persona. La recomendación es evaluar:
1. El índice de masa corporal
2. La circunferencia de la cintura (una medida de la grasa abdominal)
 3. Otros factores de riesgo asociados con la obesidad, como la presión arterial alta, colesterol LDL alto ("colesterol malo"), niveles bajos de HDL ("colesterol bueno"), niveles altos de azúcar en la sangre y fumar.
Últimamente muchos nutriólogos y médicos, prefieren utilizar el porcentaje de grasa corporal. Sin embargo para obtener este valor, se necesitan equipos especiales lo que dificulta su medición. Tres técnicas para obtener un porcentaje más preciso del porcentaje de la grasa corporal son:
1)    la medición de los pliegues cutáneos (en el que se pellizca un pliegue de la piel para medir la capa de grasa subcutánea que está justo debajo de la piel)
2)    la densitometría ósea (que mide la densidad ósea),
3)    impedancia bioeléctrica (que mide la oposición a un flujo de corriente eléctrica a través del cuerpo. Una impedancia baja se registra en el tejido magro y una impedancia alta en el tejido adiposo).
Indice de masa corporal
Aunque no siempre es factible tomar las medidas directas de talla y peso en estudios a gran escala, y en algunas ocasiones como ya se mencionó se requieren equipo costoso y personal capacitado; por tanto, se han sustituido con las medidas de peso y talla auto reportadas desde los años 70´s o en otros casos a los datos obtenidos de censos o encuestas con muestras de gran tamaño, estudios en los que sólo se aplican cuestionarios o de instituciones con recursos ilimitados. Los métodos de auto-reporte son elegidos porque se recolectan de manera más sencilla, en menos tiempo y se requieren menos recursos. En cambio, las mediciones directas de peso y talla requieren personal con entrenamiento apropiado y el uso de equipo con una exactitud adecuada. Cuando se utiliza información autor reportada en estudios epidemiológicos, es necesario asegurar su validez y confiabilidad, al utilizar datos autoreportados como una base para un seguimiento subsiguiente, se debe tomar en cuenta la magnitud de una posible diferencia y de un error aleatorio.
Algunos investigadores han mostrado la precisión de peso y talla auto reportados en poblaciones específicas. Sin embargo, en México es escasa la experiencia en la utilización de cuestionarios auto aplicados para obtener datos de peso y talla. Por tanto, es necesario validar este método antes de usarlo en la población mexicana.
Para valorar si una persona con sobrepeso y necesita adelgazar, se emplea de forma habitual el índice de masa corporal (IMC) , un cálculo aproximado de la grasa corporal que se realiza dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de su talla en metros. El sobrepeso es una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Por eso, hay que tener cuidado cuando van apareciendo esos kilos de más que no se van con la misma facilidad con la que llegan. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona presenta sobrepeso si su índice de masa corporal (IMC) es igual o superior a 25 e inferior a 30, que es justo cuando ya se empieza a hablar de obesidad. Hace un par de años, la OMS estimaba que más de 1900 millones de adultos de 18 o más años y 41 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso.
La causa del sobrepeso como la obesidad es un desequilibrio energético entre la energía proporcionada por las calorías que se comen y la energía consumida por las calorías gastadas. En definitiva, cuando se come más de lo que se necesita y, por lo tanto, ese excedente se va acumulando en forma de kilos. 
Así, la energía que se ingiere proviene de las calorías de los alimentos y bebidas que se toman, mientras que la energía que se gasta es la cantidad de energía que el cuerpo utiliza en funciones como respirar, digerir los alimentos, caminar y mantenerse activo. El sobrepeso se produce cuando al cabo de un tiempo, la energía que se ingiere es mayor que la energía que se gasta, por lo tanto se engorda. Según los expertos, el aumento del sobrepeso a nivel mundial en las últimas décadas se debe, fundamentalmente, al incremento del consumo de alimentos de alto contenido calórico, sobre todo los ricos en grasa propios de la denominada fast food y de platos precocinados, y a la prevalencia de hábitos de vida sedentarios.
El sobrepeso es un factor de riesgo para múltiples enfermedades. Según la OMS, este problema de salud está relacionado con enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor y algunos tipos de cáncer, a los que hay que añadir problemas reproductivos, síndrome metabólico, osteoartritis y cálculos en la vesícula. El sobrepeso también supone un riesgo de salud para los niños, ya que presentar un exceso de peso en la infancia aumenta las posibilidades de tenerlo también de adulto y, por lo tanto, ser más proclive a las enfermedades mencionadas anteriormente.
Muchos problemas de salud que se pueden derivar del hecho de tener sobrepeso van mucho más allá de los que estamos acostumbrados a oír, como la diabetes o los problemas cardíacos. El sobrepeso también puede afectar a las articulaciones, la respiración, el sueño, el estado de ánimo y los niveles de energía. O sea que el sobrepeso puede repercutir negativamente sobre la calidad de vida global de una persona.
Un poco de grasa corporal de más no supone un riesgo para la salud en la mayoría de personas. Pero, cuando una persona se habitúa a ingerir más calorías de las que quema, la grasa se le va acumulando en el cuerpo. A la larga, se puede llegar a un punto en que el exceso de grasa corporal puede tener un efecto negativo sobre la salud de la persona. Los médicos utilizan los términos "con sobrepeso" y "obeso" para describir a las personas que están en situación de riesgo de desarrollar problemas de salud relacionados con el exceso de peso, actualmente hay más gente con sobrepeso que en el pasado, lo que ha llevado a algunos expertos a hablar de una "epidemia de obesidad". Este problema de salud afecta tanto a los jóvenes como a los adultos —un tercio de los niños de entre 2 y 19 años son obesos o tienen sobrepeso. Y actualmente hay gente joven que está desarrollando problemas de salud que antes solo afectaban a los adultos, como la hipertensión arterial, el colesterol alto y la diabetes tipo 2.
También se ha observado que la obesidad se suele dar por familias. Algunas personas tienen una tendencia genética a ganar peso con más facilidad que otras porque queman calorías más lentamente. Cuando escaseaba el alimento esto suponía una gran ventaja. Pero ahora que en la mayoría de países industrializados la comida está disponible las 24 horas del día, 7 días a la semana, un metabolismo eficaz que en el pasado garantizó nuestra supervivencia se ha vuelto en nuestra contra.
Aunque los genes influyen mucho sobre el tipo y el tamaño corporal, el ambiente también desempeña un papel. Hoy en día mucha gente está ganando peso debido a que hace elecciones alimentarias insanas (como la comida rápida o la comida basura) y a los hábitos familiares inadecuados (como comer delante de la tele en vez de alrededor de la mesa). Los tentempiés y bebidas ricas en calorías y de escaso valor nutritivo, las raciones grandes y el estilo de vida sedentario también están contribuyendo a la actual epidemia de obesidad.
A veces, algunas personas se refugian en la comida cuando tienen problemas emocionales, por ejemplo, cuando están tristes, preocupadas, ansiosas, alteradas, estresadas o incluso aburridas. En estos casos, suelen comer más de lo que necesitan.
Determinar si un adolescente tiene sobrepeso puede ser más complicado que hacerlo en un adulto porque los adolescentes todavía están creciendo y se están desarrollando.
Los médicos y otros profesionales de la salud suelen utilizar una medida denominada índice de masa corporal (IMC) para determinar si una persona tiene o no sobrepeso.
Los médicos consideran que un adolescente es obeso cuando su IMC está por encima del 95% de IMC de la población de adolescentes de su mismo género y edad. Cuando una persona tiene un IMC que está por encima del 85% pero por debajo del 95% de los IMC de la población de adolescentes de su mismo género y edad se dice que tiene sobrepeso.
La obesidad es nociva tanto para el cuerpo como para la mente. No solo hace que una persona esté cansada y se sienta incómoda con su cuerpo, sino que el hecho de tener que soportar y cargar el peso de más somete al cuerpo a demasiado esfuerzo, sobre todo a los huesos y articulaciones de las piernas. Y, cuando se hacen mayores, los niños con sobrepeso tienen más probabilidades de desarrollar diabetes y problemas cardiacos.
Los problemas de salud que afectan a los jóvenes con sobrepeso incluyen:
  • Enfermedad de Blount (o tibia vara). El hecho de que unos huesos en proceso de crecimiento tengan que cargar un exceso de peso puede provocar esta deformidad ósea en las pantorrillas.
  • Artrosis. El desgaste y la inflamación de unas articulaciones que tienen que cargar un exceso de peso pueden provocar este problema articular doloroso a edades tempranas.
  • Desplazamiento de la cabeza del fémur. Los niños y jóvenes obesos están en situación de riesgo de desarrollar este doloroso problema de cadera que requiere atención inmediata y cirugía para impedir que la articulación se deteriore todavía más.
  • Asma. La obesidad se asocia a problemas respiratorios que pueden repercutir negativamente sobre las relaciones sociales, ya que es posible que los afectados no puedan seguir el ritmo de los demás chicos de su edad. El asma también puede repercutir sobre la práctica deportiva, pudiendo dificultar en casos extremos hasta los desplazamientos entre clases.
  • Apnea del sueño. Este trastorno (en el que una persona deja de respirar temporalmente mientras duerme) es un problema grave para muchos adultos y niños con sobrepeso. No solo interrumpe el sueño sino que la apnea del sueño puede cursar con un profundo cansancio y repercutir negativamente sobre la capacidad de concentración. También puede provocar, a la larga, problemas cardiacos.
  • Hipertensión arterial. Cuando la tensión arterial está demasiado alta, el corazón debe bombear más fuerte y las arterias deben trasportar sangre a mayor presión. Si el problema continúa durante mucho tiempo, el corazón y las arterias pueden dejar de funcionar como deberían. Aunque es muy poco frecuente en la gente joven, la hipertensión arterial es mucho más frecuente en los jóvenes que tienen sobrepeso u obesidad.
  • Colesterol alto. Mucho antes de encontrase mal, los jóvenes obesos pueden tener concentraciones anómalas de lípidos en sangre, incluyendo colesterol LDL (de baja densidad, o “malo”) alto, colesterol HDL (de alta densidad, o “bueno”) bajo y triglicéridos altos. Esto aumenta el riesgo de infarto y de apoplejía con la edad.
  • Cálculos biliares. La acumulación y endurecimiento de la bilis en la vesícula biliar forma cálculos biliares, que pueden ser dolorosos y requerir cirugía.
  • Hígado graso. La acumulación de grasa en el hígado puede provocar inflamación, cicatrices y lesiones hepáticas permanentes.
  • Hipertensión intracraneal benigna. Se trata de un cuadro benigno caracterizado por el aumento de la presión intracraneal que es una causa muy infrecuente de fuertes dolores de cabeza en jóvenes y adultos obesos. Además del dolor de cabeza, los síntomas pueden incluir vómitos, marcha inestable y problemas de visión que, de no tratarse, pueden hacerse permanentes.
  • Síndrome de ovario poliquístico. Las chicas con sobrepeso a veces dejan de menstruar en algunos ciclos —o les desparece la regla por completo— y pueden tener una concentración demasiado elevada de testosterona (la hormona masculina) en sangre. Aunque todas las chicas tienen algo de testosterona en la sangre, un exceso de esta hormona puede interferir con la ovulación y puede provocar un crecimiento excesivo del vello corporal, empeoramiento del acné y calvicie propia de los hombres. El síndrome de ovario poliquístico se asocia a resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2. Las mujeres con sobrepeso también pueden tener problemas de fertilidad.
  • Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. Cuando hay un exceso de grasa corporal, la insulina es menos eficaz para hacer llegar la glucosa, la principal fuente de energía del cuerpo, a las células. De ahí que se necesite más insulina para mantener una concentración normal de azúcar en sangre. En algunos jóvenes, la resistencia a la insulina evoluciona a una diabetes tipo 2 (elevada concentración de azúcar en sangre).
  • Depresión. Las personas obesas tiene más probabilidades de deprimirse y tener baja autoestima.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó sobre la necesidad de cambiar los hábitos alimenticios en México, donde el 73% de la población adulta padece sobrepeso u obesidad.
Lamentablemente México es uno de los países líderes en obesidad, tanto en hombres como en mujeres y niños. Es un problema de gravedad mayor", dijo Julio Berdegué, representante regional de la FAO, en el marco de la 35 Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, que se llevó a cabo la pasada semana en Montengo Bay, Jamaica.
Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), en 2016 el 73% de la población adulta en México padecía sobrepeso u obesidad: siete de cada 10 adultos, cuatro de cada 10 jóvenes y uno de cada tres niños.
El directivo de la FAO explicó que programas de inclusión social como Prospera y la paraestatal Liconsa “tienen que entrar a la batalla” para que el 20 o 30% de la población más pobre pueda acceder al consumo de alimentos más sanos.
La obesidad y el sobrepeso se están comiendo a Latinoamérica, en donde el 58% de los habitantes de la región padecen alguna de estas dos enfermedades. La cifra es tan alta que las muertes por estas causas son mayores que las registradas por narcotráfico y crimen organizado.
En 2016, cerca de 360 millones de personas en países latinoamericanos y del Caribe sufrían de obesidad o sobrepeso, lo que representa el 58% del total de habitantes en la región, según los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Detrás de la obesidad hay dos poderosas razones: el alto consumo de alimentos procesados y altos en grasas, así como la nula actividad física causada por el sedentarismo de muchas formas de trabajo, al cambio de los medios de transporte y la creciente urbanización.
"Evidencia reciente muestra que el consumo de productos ultra procesados son cinco veces más altos en países de bajos y medianos ingresos en comparación con el de países desarrollados", A nivel mundial, las ventas de productos ultra procesados aumentó en un 43.7% entre 2000 y 2013, pero en América Latina el incremento es mayor: las ventas crecieron 48% en el mismo periodo, lo que representa el 16% de las compras de todos los alimentos en la región.
Y las consecuencias son la pérdida de salud y una vida de tratamientos por enfermedades crónicas, como diabetes, trastornos musculo esqueléticos, enfermedades cardiovasculares, algunos cánceres -incluyendo endometrio, mama, ovario, próstata, hígado, vesícula biliar, riñón y colon-.
"La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Pero además de mayores riesgos futuros, los niños obesos experimentan dificultades respiratorias, un mayor riesgo de fracturas, hipertensión, marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos", (FAO)
A futuro, el diagnóstico sobre el incremento de la población con obesidad en México no es alentador, según datos de  OCDE en el informe Actualización de Obesidad 2017. Solo en obesidad, el aumento en el porcentaje de población mexicana con este padecimiento pasará de 31% en el 2010 a 39% para el 2030.Abreviaturas
TCA= Trastornos de conducta alimentaria.
PIC= Percepción de la imagen corporal.
IMC= Índice de masa corporal.
 Otra alternativa para evaluar los índices de sobrepeso y/o obesidad es auto reportar la imagen corporal usando siluetas estándar que representan la percepción corporal en diferentes etapas de la vida, en estos casos se han utilizado indicadores que dependen de información proporcionada por las mismas personas, como el uso de siluetas corporales o el reporte de peso y talla. Así mismo, se ha sugerido que el autorreporte de la percepción de la imagen corporal (PIC) puede ser un buen sustituto como indicador del índice de masa corporal (IMC). Sin embargo, la percepción de la imagen varía entre las diferentes poblaciones.
El método de siluetas corporales se basa en el auto-reporte, donde el entrevistado debe elegir cuál es la silueta que más se parece a la forma de su cuerpo. En un principio este método se utilizaba para medir la satisfacción con la imagen corporal, pero algunos autores han buscado su validez como indicador de la percepción del tamaño corporal. Algunos estudios han mostrado su validez como indicador para estimar la prevalencia de obesidad, aunque se ha observado que lo afectan variables como: edad, sexo, raza y estado de nutrición. Para aprobar el uso de las herramientas de auto-reporte en estudios epidemiológicos, es necesario asegurar su validez. Sin embargo, la mayoría de los estudios de validación del uso de siluetas en el diagnóstico del estado de nutrición, y sobre los factores asociados a una adecuada percepción de la imagen corporal, han sido realizados en adultos. En niños y adolescentes sólo se ha examinado el deseo que tienen de ser delgados mediante el uso de siluetas corporales, por lo que se desconoce si el uso de siluetas es útil en este grupo de edad para el diagnóstico de sobrepeso y obesidad en estudios epidemiológicos.
De forma general la literatura científica coincide en considerar que la imagen corporal es un esquema construido a partir de lahistoria personal y el momento histórico-social en el que se vive y se refiere a la configuración global formada por el conjunto de representaciones, percepciones, sentimientos y actitudes que el individuo ha elaborado con respectoa su cuerpo durante su existencia y a través de diversas experiencias (Bruchon-Schweitzer, 1992), incluye la representación subjetiva de las partes del cuerpo, sus límites y el movimiento (Raich, 2000)
El concepto de imagen corporal es un constructo teórico muy utilizado en
el ámbito de la Educación Física, la Psicología, la Psiquiatría, la Medicina en general, o incluso la Sociología. Es considerado crucial para explicar aspectos importantes de la personalidad como la autoestima o el autoconcepto, o para explicar ciertas psicopatologías como los trastornos dismórficos y de la conducta. Conviene mirar al pasado para verificar el tratamiento que diferentes ramas de la ciencia han realizado de la imagen corporal. Las primeras referencias a imagen corporal, y alteraciones asociadas, se hallan en los trabajos médicos sobre neurología del principio del siglo XX. Fishe (1990) indica que Bonnier en 1905 acuña el término de “aschemata” para definir la sensación de desaparición del cuerpo por daño cerebral, o que Pick en 1922, para referirse a problemas con la propia orientación corporal utiliza el término de “autotopagnosia” .Pick, igualmente, indicaba que cada persona desarrolla una “imagen espacial
” del cuerpo, imagen que es una representación interna del propio cuerpo a partir de la información sensorial. Henry Head, en los años 20, proponía que cada individuo construye un modelo o imagen de sí mismo que constituye un standard con el cual se comparan los movimientos del cuerpo, y empezó a utilizar el término“ esquema corporal”. Paúl Schilder en su libro The Image and Appearance of the Human Body de 1935, propone la primera definición que se realiza sin recurrir a aspectos exclusivamente neurológicos. En su definición de imagen corporal se conjugan aportaciones de la Fisiología, del Psicoanálisis y de la Sociología, definiéndola como: “La imagen del cuerpo es la figura de nuestro propio cuerpo que formamos en nuestra mente, es decir, laforma en la cual nuestro cuerpo se nos representa a nosotros mismos” (Schilder, 1950). Schilder es pionero en el análisis multidimensional del concepto de imagen corporal. La9+s teorías psicoanalíticas dominan en la primera mitad del siglo XX las explicaciones sobre el cuerpo, la imagen corporal y aspectos psicológicos asociados, poniendo especial hincapié en las manifestaciones inconscientes.
Existen pues, numerosos términos utilizados actualmente en este campo, que son cercanos conceptualmente, similares en algunos aspectos, o incluso sinónimos, pero que no han sido consensuados por la comunidad científica. Por ejemplo: Imagen Corporal, Esquema Corporal, Satisfacción Corporal, Estima Corporal, Apariencia, Apariencia Corporal. El uso de una expresión u otra depende más de la orientación científica del investigador, o del aspecto concreto de la imagen corporal que se va a investigar o incluso de la técnica de evaluación disponible. Probablemente todavía no dispongamos de una definición rotunda de imagen corporal y para poder avanzar en la precisión del término deberemos asumir que estamos ante un constructo teórico multidimensional, y que sólo haciendo referencia a varios factores implicados podemos intuir a qué nos referimos.
Aun teniendo en cuenta las diferencias conceptuales que cada sistema psicológico propone, PastorPradillo (2007: 6) sostiene que la trascendencia que para la socialización del sujeto supone lo que autores como Guimón (1999: 19) denominan
“corporalidad”, término con el cual se pretende agrupar el conocimiento del cuerpo a través del esquema corporal, y su vivencia merced a la imagen corporal.
Entre las definiciones que de imagen corporal se manejan en el ámbito educativo, la más clásica se la debemos a Schilder (citado por Williamson, Davis, Duchman, McKenzie y Watkins, 1990) que la describe “como la representación mental del cuerpo que cada individuo construye en su mente”.
Una concepción más dinámica la define en términos de sentimientos y actitudes hacia el propio cuerpo (Fisher, 1986). Bemis y Hollon (1990) advierten de la necesidad de distinguir entre representación interna del cuerpo y sentimientos y actitudes hacia él. Una representación corporal puede ser más o menos verídica pero puede estar saturada de sentimientos positivos o negativos de indudable influencia en el auto concepto.
La mayoría de los autores reconocen que la imagen corporal está constituida al menos por dos componentes: el componente perceptual del tamaño y figura corporal y el cognitivo-actitudinal.
En esta línea analizando las aportaciones de diversos autores, Pruzinsk y Casht en varias imágenes corporales interrelacionadas:
Una imagen Corporal: se referiría a los aspectos perceptivos con respecto a nuestro cuerpo, y podría parecerse al concepto de esquema corporal mental, incluiría información sobre tamaño y forma de nuestro cuerpo y sus partes.
Una imagen cognitiva : Que incluye pensamientos, auto-mensajes, creencias sobre nuestro cuerpo.
Una imagen emocional: Que incluye nuestros sentimientos sobre el grado de satisfacción con nuestra figura y con las experiencias que nos proporciona nuestro cuerpo.
Para estos autores la imagen corporal que cada individuo tiene es una experiencia
fundamentalmente subjetiva, y manifiestan que no tiene porque haber un buen correlato con la realidad. Thompson (1990) amplia el término de imagen corporal, además de los componentes perceptivos y cognitivo-emocionales, ya mencionados antes, incluiría un componente conductualque se fundamentaría en qué conductas tienen origen en la consideración de la forma del cuerpo y el grado de satisfacción con él.
Un componente perceptual : precisión con que se percibe el tamaño corporal de diferentes segmentos corporales o del cuerpo en su totalidad.
 La imagen corporal está interrelacionada por los sentimientos de autoconciencia:
“Cómo percibimos y experimentamos nuestros cuerpos se relaciona a cómo nos percibimos a nosotros mismos”
La imagen corporal está socialmente determinada. Desde que se nace existen influencias sociales que matizan la autopercepción del cuerpo. La imagen corporal no es fija o estática, más bien es un constructo dinámico, que varía a lo largo de la vida en función de las propias experiencias, de las influencias sociales, etc. influye en el procesamiento de información, la forma de percibir el mundo está influenciada por la forma en que sentimos y pensamos sobre nuestro cuerpo, así como en el comportamiento, y no sólo la imagen corporal
Consciente, sino también la preconsciente y la inconsciente.

Evaluación de la Imagen Corporal
La mayoría de las técnicas de evaluación de la imagen corporal se han focalizado en la evaluación de dos de sus componentes: el componente perceptivo y el subjetivo. Sólo más tarde se han construido instrumentos para evaluar los aspectos conductuales.
Procedimientos de estimación de partes corporales
Con respecto a los procedimientos de estimación de partes corporales, los métodos analógicos consisten en pedirle a la persona evaluada que efectúe una estimación de a amplitud frontal o lateral de un segmento corporal a partir de dos puntos luminosos cuya distancia puede ampliarse o reducirse a voluntad por el propio sujeto.
Para evaluar la validez de una prueba realizada para diagnosticar un evento, se utilizan dos índices: la sensibilidad, que es la capacidad de detectar a las personas realmente enfermas, y la especificidad, que se refiere a la detección de las personas realmente sanas que son clasificadas como tales. Sin embargo, la sensibilidad y especificidad de una prueba dependen del punto de corte que ha sido elegido para normalidad o anormalidad. La metodología de la curva ROC (Receiver Operating Characteristic), además de incorporar las estimaciones de sensibilidad y especificidad, es aceptada como un método para seleccionar un punto de corte óptimo para un indicador que está siendo validado. El objetivo de nuestro estudio es conocer la validez de la evaluación del estado de nutrición mediante siluetas corporales en Universitarios de la Licenciatura de Nutrición de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

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